• La lengua como constructora del mundo II

    Percepción

    Percepción

    La hipótesis Sapir-Whorf defiende que la lengua materna moldea el modo en el que uno percibe y piensa sobre muchos aspectos del mundo, incluyendo cuestiones como el color, el tiempo, el espacio o las relaciones con los otros. Sapir y Whorf consideraban que la estructura de una lengua es integral tanto al pensamiento como a la evolución cultural.

    Pero… Esta idea que propone que los hablantes de lenguas diferentes podrían pensar de forma diferente, carecía de evidencia. No existían pruebas empíricas que la certificasen de manera rigurosa, con lo que posteriormente, en la década de los 70 se abandona esta visión en favor de la idea de que el lenguaje y el pensamiento son universales.

    El error más importante que había cometido Whorf fue asumir que la lengua materna restringe nuestras mentes y no nos permite ser capaces de pensar ciertos pensamientos. Entonces, si así fuera ¿cómo podríamos entender nuevos conceptos o aprender cosas nuevas?

    Franz Boas

    Franz Boas

    Quien realmente había dado con la clave había sido el profesor de antropología Franz Boas al afirmar que la gramática, además de otras funciones, tiene la importante misión de determinar los aspectos de cada experiencia que deben ser expresados, añadiendo que dichos aspectos varían enormemente entre lenguas.

    Roman Jakobson

    Roman Jakobson

    Esta pista llevó al lingüista Roman Jakobson a concluir que “Las lenguas difieren básicamente en lo que deben transmitir, no en lo que pueden transmitir.”

    Es decir, el hecho de que la lengua moldee nuestra realidad, no se debe a lo que esta nos permite expresar, sino a los tipos de información que nos obliga a tener en cuenta de manera habitual.

    Las lenguas romances como el español nos obligan normalmente a expresar el género de la persona o cosa sobre la que hablamos o el tiempo en que tiene lugar una acción. En chino, por ejemplo, no es importante expresar el tiempo del verbo, teniendo este la misma forma tanto en pasado, como presente o futuro, mientras que en otros idiomas como el inglés o el español esta información sí es importante.

    Por lo tanto, dependiendo del idioma que utilicemos, debemos prestar atención a ciertos detalles o aspectos de la experiencia y del mundo que posiblemente en otros idiomas se pasen por alto. Son hábitos que se crean desde una edad muy temprana, y que pasan a convertirse en hábitos mentales que van más allá de la lengua, de modo que afectan a nuestras experiencias, sensaciones, percepciones, sentimientos, memorias o incluso a habilidades más prácticas como la orientación en el mundo.
    Como diría Gary Lupyanla lengua engrasa las ruedas de la percepción”.

    Todos sabemos que cuando aprendemos una nueva lengua debemos prestar atención a determinados aspectos del mundo, que a lo mejor antes nunca habíamos considerado, para poder incluir esta información de manera correcta en lo que queremos decir y así conseguir el éxito en la comunicación.

    Lera Boroditsky

    Lera Boroditsky

    Guy Deutscher

    Guy Deutscher

    Los patrones de una lengua, juegan un papel determinante a la hora de construir el modo en el que pensamos. De manera que, aprender una nueva lengua supone aprender una nueva forma de pensar.

    Partiendo de esta nueva base, y gracias a los nuevas herramientas que la tecnología pone a disposición de los estudiosos de la lengua, una nueva generación de lingüistas, psicólogos y neurólogos está investigando e intentando demostrar mediante procedimientos empíricos la capacidad de la lengua de moldear el mundo.

    En este nuevo grupo de investigadores destacan Lera Boroditsky, profesora de psicología, neurociencia y sistemas simbólicos y el lingüista Guy Deutscher. Nuevas figuras que desde distintos ámbitos estudian este fantástico tema.
    Vale, muy bien, pero… ¿y algún ejemplo de cómo ocurre este fenómeno?

    Continúa…

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